Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre esta hermosa zona. Podría decir que yo misma formo parte de ella. Ya desde mis más antiguos antepasados, este es el hogar donde se ha asentado mi familia y, de algún modo, me alegro de que así haya sido, ya que si no, quizás nunca hubiera visto ni conocido unos paisajes tan incomparables y repletos de Naturaleza.
La Serranía conquense es una amplia extensión montañosa de unas 89.000 hectáreas que se sitúa al este de la provincia que le da nombre, formando parte de la Cordillera Ibérica. Ocupa algo más de la cuarta parte de la provincia de Cuenca y se localiza en su extremo nororiental. Este enclave montañoso visto desde la periferia (la Alcarria, La Mancha) forma un abrupto y compacto contrafuerte rocoso, pero desde su interior sorprende por sus amplias planicies. Pero no corresponde a un recorrido turístico, ya que se trata de una zona muy basta con cientos de cosas que visitar y hay que contar con tiempo suficiente para disfrutar de todas una por una.
En ella podemos encontrar multitud de unidades fisiográficas muy simples y fáciles de diferenciar, como las parameras, que se forman a partir de los niveles calcáreos del Jurásico, notablemente plegados en estratos menos masivos y más tableteados que los del Cretácico. La más representativa es la conocida como Tierra Muerta. Por otro lado se encuentran las muelas, las formas de relieve más características formadas a favor de las potentes masas calcáreas que conforman la cobertura mesozoica. También podemos admirar los surcos intramontañosos, las depresiones periféricas, las hoces –angostos valles labrados por los ríos al atravesar y cortar las parameras y muelas creando paredes verticales- y los domos o estructuras anticlinales ovaladas.
Todo ello forma un enclave llamativo donde las rocas y las montañas se entremezclan con los suaves colores de las plantas y los árboles y donde los ríos juegan un papel muy importante al nutrir toda esa vegetación creando un marco incomparable. De hecho, son el Río Cuervo, el Escabas y el Guadiela los que se encargan de ello. El primero de ellos es el más importante. Yo he acudido al nacimiento un par de veces y es digno de admirar. Nace de un caudaloso manantial en las proximidades de la muela de San Felipe -cerca de la Vega del Codorno- y a pocos kilómetros es donde crea el embalse de la Tosca; desde aquí hasta su desembocadura en el Guadiela protagoniza una de las hoces más espectaculares, la de Solán de Cabras, conocida por la famosa agua embotellada que lleva el mismo nombre.
Fauna y Flora
Una de las cosas que siempre me ha fascinado de la Serranía son los animales que de vez en cuando te encuentras a tu paso. Podemos encontrar la mayoría de predadores existentes en la Península Ibérica: rapaces y casi todos los mamíferos a excepción del lobo, el oso y el lince, que se extinguieron en diferentes etapas del pasado.
Así, he podido ver multitud de veces los buitres leonados, el águila real, la perdicera y el halcón peregrino. Y otros muchos que, por desgracia, no he conseguido admirar: búhos chicos, búhos reales, mochuelos, cárabos, autillos y lechuzas. Otras aves propias de la región son las chovas, las piquirojas, las grajillas, los cuervos, los aviones roqueros, los vencejos reales, los colirojos tizones y los roqueros rojos. La gran cantidad de aves presentes en la Serranía me impide mencionar todas. También existen mamíferos predadores como la garduña, el tejón o la nutria. El zorro es el carnívoro terrestre de mayor tamaño, y comparte territorio con el gato montés, la gineta, el turón y la comadreja. Otros pequeños mamíferos son el erizo, la musaraña, el ratón de campo, el lirón, la ardilla y gran variedad de murciélagos.
Muy cerquita de mi pueblo, Portilla, sí que me he cruzado -a veces en la propia carretera- muchos ciervos, liebres y conejos y, adentrándome un poco más en las zonas laterales (recubiertas de vegetación) he apreciado algún que otro jabalíes, corzos y gamos. Por todo ello, y aunque no comparto la afición, muchos hombre se dedican a la caza en su tiempo libre.
En cuanto a la vegetación, es muy rica y variopinta. Es increíble cuando en otoño las hojas de los árboles comienzan a tornar su color creando un cuadro de tonos amarillentos y rojizos realmente espectacular. La flora de la Serranía está constituida en su mayor parte por masas de encinas en las zonas más bajas y soleadas, sustituidas progresivamente por melojares y quejigares al ascender en altura, sabinares en las prominentes parameras y formaciones de pino silvestre y sabinas rastreras en las zonas más elevadas.
Un poco de aventura
Tanta Naturaleza tenía que dar lugar a actividades en torno a ella. Siempre ha habido rutas de senderismo en muchas de las zonas de la Serranía. El nacimiento del Río Cuervo o las paredes rocosas de Las Majadas son de las más conocidas, pero la cosa no ha quedado ahí; poco a poco se han ido creando actividades muy diferentes. Hay rutas a caballo donde sin mover un solo pie puedes disfrutar de las maravillosas vistas que estas visitas ofrecen. También, un poco más arriesgadas, podemos encontrar las rutas en quad, éstas por terrenos más complicados y pedregosos que las anteriores; pero la actividad más popular actualmente es el descenso , el piragüismo y los rápidos en varios ríos de la región. Son muchas las personas que año tras año aguardan su turno para poder realizarlas, ya que debido al clima no siempre adecuado, hay épocas en las que se hace un parón por causas de peligrosidad mayor. Uno de las empresas que se encargan de este tipo de actividades es Cuencaventura, a la altura de Villalba de la Sierra.
Lo cierto es que nunca he descendido por el río, pero no dudo en poder llevarlo a cabo este mismo verano porque… ¡promete!
Patricia Mancheño Soliva
Madrid, España
14 de mayo de 2010




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